domingo, 20 de mayo de 2012
domingo, 6 de noviembre de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
Cuentas claras (Cristina Peri Rossi)
Este poema pertenece a "Estrategias del deseo" de Cristina Peri Rossi.
Cuentas claras
No sería raro
que un día cualquiera
-hoy, por ejemplo-
me dijeras la cifra exacta de dinero
que cuesta nuestro amor
en viajes
hoteles
e interminables llamadas telefónicas.
Al fin y al cabo
el dinero todo lo mide
así que si este amor
nos cuesta mucho dinero
será que es amor del bueno
del importante.
Sin embargo
recuerdo:
una vez
en mi juventud
fui feliz compartiendo el único cigarrillo
en un cuarto de pensión
fui feliz haciendo el amor a la intemperie
entre los juncos
fui feliz sin hotel
ni casa ni teléfono
ni lencería de encaje.
Tenía sólo dieciocho años.
lunes, 9 de mayo de 2011
La noche en las ciudades
Este poema pertenece a "Los ojos del extraño " (1990)
del valenciano Vicente Gallego.
(Looking for the heart of saturday night)
Tom Waits
A Luis Antonio de Villen
La noche en las ciudades
A lo largo del tiempo
y en diversas ciudades, he observado a esa gente
que transita en la noche: bebedores anónimos,
muchachitas de un día, cuarentones
que regresan vencidos del amor, todos ellos
buscadores sin mapa de un tesoro.
Por calmar otra sed beben sin ganas,
y en sus ojos he visto esas preguntas
que a veces el amor supo acallar,
pero muerto el amor, de regreso en la noche,
en sus ojos seguían las preguntas,
esas mismas preguntas que se hicieron
los poetas románticos al contemplar la luna,
pero también los griegos y los árabes
y tantos otros cuya historia
desconoce esa gente que se hace
esas mismas preguntas, esas tristes preguntas
que a mí me asaltan hoy ante esta copa:
en la falsa moneda de la noche
¿he buscado su brillo o he buscado su sombra?
¿Qué queda de la dicha que algún sábado
he creído sentir, o es que sólo
existe fingimiento en la alegría?
¿Qué ciudades, qué noches, qué luces o qué sombras,
qué palabras, qué cuerpos,
o qué extraño cansancio calmarán
este afán de vivir que la vida no sacia?
Para expresar lo que en las noches siento,
lo que en tantas ciudades y a través de los años
he sentido al volver los sábados a casa,
derrotado y dichoso, solitario,
debería quizá recurrir a la imagen
de esos vasos vacíos que la noche abandona
y en los que brilla el sol
por un instante al despuntar el día,
o haber sido un buen músico quizá,
escuchad a Tom Waits y dejad de leerme:
ahora
sólo a un blues se parece mi alma.
Brindo por Vicente y Tom Waits!
http://www.youtube.com/watch?v=jUJziJDypCo&feature=related
lunes, 2 de mayo de 2011
EL HOMBRE SIN SONRISA SE SINCERA O LA VIDA DESPUÉS DE LAS MODELOS
Como todos los lunes...
El hombre sin sonrisa se sincera o la vida después de las modelos
(Javier Cánaves, Limpieza y absorción)
El café y los nervios echaron a perder mi sonrisa.
Antes tenía una sonrisa estupenda.
Las amigas de mi madre se enamoraban
perdidamente de mí. Llegué a rodar varios spots publicitarios.
Cereales, promociones residenciales en la Manga del Mar Menor,
entidades financieras, ese tipo de cosas.
Alcanzada la mayoría de edad, tuve algún que otro romance
con modelos y chicas del business show.
El más sonado fue el protagonizado con Miriam Reyes,
Antigua chica hermida y Dama de honor en el certamen
de Miss España 1991. El público estaba con ella,
España entera estaba con ella, pero el jurado
O quien quiera que fuese
decidió que todos estábamos equivocados.
Manías de los expertos, ya se sabe.
Detalles que los legos en la materia no llegamos a comprender.
Siempre me gustaron las modelos. Irreales, escuálidas,
encantadoramente esquivas. Es cierto que una leyenda negra enturbia
sus vidas de pasarelas y excesos, pero yo siempre amé
las leyendas negras. El lujo, las drogas , los hoteles.
Cómo no amar todo eso. El sexo con las modelos es fantástico,
parece que te regalen la vida y, ciertamente te la regalan.
Pequeñas diosas anoréxicas, hijas suicidas de la posmodernidad.
Quien no ha visto amanecer desde el Hilton New York
con una modelo desnuda en la cama
pasada de alcohol, anfetas y megalomanía
no puede afirmar haber vivido.
La mayoría del tiempo somos putos esclavos.
Las modelos son ángeles liberadores, heroínas del fin de los tiempos
y la publicidad. Ellas nos salvan de la realidad,
tan engorrosa. Las amamos porque son irreales.
Quién coño quiere la realidad. Zona ajardinada, cómodos plazos,
las migajas de la clase media trabajadora.
Yo perdí el don.Lo tuve y lo perdí, así de simple.
Esta vida es un asco. Todas las noches sueño con modelos.
Vienen a mi habitación y me besan la frente,
los pies, las ingles. Sienten lástima por mí.
Si pudiera verme desde fuera seguramente
yo también sentiría lástima por mí. Pero no puedo.
Debo conformarme con el desprecio.
Hay algo hermoso en el desprecio de uno mismo.
Dignifica, tonifica los músculos, vacía el intestino.
Quizá, si me blanqueara los dientes, si pudiera sonreír
como lo hacía entonces, pero aquello es historia.
Ahora las modelos prefieren a otros.
No soy más que el hombre invisible en la torre de control.
El café y los nervios hicieron su trabajo.
Cada noche ejercito los músculos de la cara,
pero no hay nada que hacer. Cuidaré mi jardín,
me dejaré crecer la barba, puede que incluso
me dé por escribir poesía. De todos modos,
las modelos nunca se acuestan con poetas.
Sus razones tendrán.
De Limpieza y Absorción (Javier Cánaves)
lunes, 18 de abril de 2011
"Sur" de Roberto Terán.
El poema del lunes pasado.
Pertenece a "Huésped", que será publicado por la editorial Serendipia.
Sur
Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.
(Luis Cernuda)
Amanece. Debería estar durmiendo.
¿Cuántas veces has sido un desierto
entre montañas?
Sabiendo cuándo olvidarse
y sé que tú, dibujando,
ya el sexo es hambre.
Para qué acostarse o deshacer la cama.
Amanece intentando recordar
qué carajo hago aquí a estas horas.
Todo queda demasiado cerca
cuando uno vive en Oriente.
Después, maratón
de pensamientos haciendo té.
Sobre la infinita taza
añado el agua caliente
a mi dosis de té verde
igual que ayer, igual que mañana.
Hoy quiero estar solo en el sur,
quiero transformar este norte.
Soledad no conozco
sino la de esta libertad de estar preso en ella.
He vuelto a amanecer débil
con la amenaza de este martes
de que me asalte furioso
ese reflejo de nadie
desde el líquido humeante;
hago que mi cavilar cambie
y me obligo a despertarme.
No quiero recuperar las notas de antes.
Quiero buscar las palabras que no aparecen.
Un poco menos ahogado
nado y salgo del estanque
da igual hacia qué parte.
En un rotundo cambio de compás
observo a las gentes ir y venir.
He untado sal en mis palmas.
Se impone el ritmo del mar.
Necesitan tempestad
Yo
sólo
quiero
calma.
